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PRIMITIVOS HABITANTES.


La Región del Maule estuvo habitada por pequeños pueblos aborígenes que en general recibieron el nombre de Picunches. Eran pueblos sedentarios que se dedicaban a la agricultura y a la caza, dispersos entre el Choapa y el Bío-Bío. Su cultura era una mezcla de las culturas chincha, atacameña y diaguitas. Posteriormente recibieron influencia incásica, pese a la corta duración de esta dominación.

En la región misma de Empedrado se pueden distinguir los siguientes grupos primitivos: por el este los Peñalquines y por el S.E. los Names. En general eran tribus pacíficas que vivían junto a ríos o corrientes de agua. Otros grupos del sector fueron los Loncomillas, los Purapeles y los Cauquenes, nombres que han perdurado hasta nuestros días en los lugares donde vivieron. Sus armas y herramientas eran de piedra pulimentada y para sus utensilios domésticos usaban la greda.

En lo que actualmente es la comuna de Empedrado, los primeros españoles en avecindarse fueron soldados que habían participado en las campañas del sur y que recibieron mercedes de tierras a partir de 1600 y entre otros se puede mencionar a Domingo Lorenzo de Opazo y Fernández de Chacón, Fernando de Mier y Arce y Cristóbal de Amaya en Name. Los dos últimos fueron Corregidores del Maule entre 1620 a 1622 y 1646 a 1648 respectivamente; Diego Montero de Amaya, Juan Rodríguez y Alonso Cárdenas se establecieron en Rari; José Vergara en Junquillar; Diego Medel y Arturo Cofré en Reloca y Pedro Fernández de Villalobos en Purapel y Rinconada.



LOS JESUITAS Y LA EVANGELIZACIÓN.

A mediados del año 1639 y con el fin de ayudar a la cristianización de los indígenas, llegaron los jesuitas a la Región del Maule, quienes se establecieron en Longaví en tierras donadas por el Gobernador Don Francisco Lazo de la Vega. Desde su llegada, el servicio religioso mejoró considerablemente. Los indígenas tomaron gran consideración a los evangelizadores, no sólo por sus conocimientos, sino también por su espíritu de sacrificio por el buen trato que de ellos recibían.

Desde Longaví los jesuitas extendieron su radio de acción llegando hacia 1754 hasta la ribera sur del río Maule, instalando conventos en Linares y en la desembocadura del río donde más tarde se fundaría Nueva Bilbao y donde construyeron Astilleros.

Cabe destacar que a estas alturas, otros misioneros se habían instalado en la Región, entre ellos, los Franciscanos en San Antonio de Unihue de la Huerta del Maule (1680) y los Domínicos en Putagán (1742).

Junto a la evangelización se hacía necesaria la creación de doctrina y la erección de parroquias y capillas y junto a éstas se formaban los caseríos o se fundaban villas.

La primera capilla que existió en nuestra comuna fue construida en el sector de Name por Fernando de Mier y Arce en el año 1658 y fue atendida por su sobrino el Clérigo Don Domingo Mier. Es muy posible que esta capilla haya sido dedicada a Santa Bárbara, pues don Fernando y su sobrino eran militares que habían participado en las campañas del sur y Santa Bárbara es la Patrona de la Infantería y pienso que esta capilla fue la que posteriormente dio origen a la creación de la Doctrina y a la Villa de San José de Cuyuname, el 2 de enero de 1782, cuyo templo estaba justamente dedicado a esta Santa. Esta villa estaba ubicada a unos 22 kms, al S.E. del actual Empedrado, siendo el poblado más antiguo que se tenga referencia. Tuvo una buena organización y cierta importancia, pues contaba con juzgado, escribano público y parroquias. Era el centro de la actividad de la zona y por ser su jurisdicción tan extensa y poder administrar mejor la justicia, contaba con un juez en Rinconada y un Inspector en Cunquillar. Desde el punto de vista religioso, la Doctrina de San José de Cuyuname es una de las más antiguas de la Región del Maule.

Fuente : Libro "Imágenes de Empedrado"
Autor : Manuel Arellano N.

 

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