Situado a 45 kms. Al S.E. de Constitución, es uno de los puntos más apartados de la Provincia de Talca, de la que pasó a formar parte en 1976 de acuerdo a la nueva regionalización del país. Antes formó parte de la Provincia de Maule.
Por estar en plena Cordillera de la Costa, presenta características muy especiales: a una altura de 408 metros sobre el nivel del mar, el viajero debe hacer un recorrido a través de un camino zigzagueante sin tener a su vista más que bosques de pino y un límpido cielo azul hasta encontrarse de improviso contemplando la población desde la altura.
El pueblo se encuentra demarcado sobre una pequeña colina rodeada de esteros por los que otrora corrían cristalinas aguas y que hoy sólo son secos cauces que reviven en invierno para luego desaparecer en verano. Una cadena de serranías protege al pueblo de los fuertes vientos por todos sus costados. Su tierra es arcillosa y saturada de cuarzo blanco, lo que le da gran consistencia que lo hace resistente a la acción de los sismos y por la pendiente que tiene el terreno lo es también a las inundaciones.
Hasta la década del 60 la construcción fue la característica de la zona central: casas de adobe con techo de paja y blanqueadas con cal. Las construcciones más antiguas se caracterizaban por el grosor de sus muros y la amplitud de sus dependencias. Los pisos eran de ladrillo cocido y estaban rodeadas de corredores sostenidos por columnas con capiteles tallados con herramientas manuales y apoyados en bases de piedra rústica o cincelada.
Por el aislamiento en que ha permanecido por años, Empedrado es un lugar tranquilo y agradable en primavera y verano, pero casi tétrico en otoño e invierno. Su gente es tranquila y bonachona y como pueblo chico, nadie es desconocido. Por las mañanas se despierta con el jolgorio de los niños que como gorriones tempraneros conversan animadamente mientras se dirigen al colegio y por la tarde, mientras los últimos rayos de sol se esconden tras los cerros, vuelven los vecinos de sus trabajos, el silencio lo va inundando todo lentamente hasta dormirse bajo el plateado manto de estrellas. En el interior del hogar, sentados junto al brasero, el abuelo narra leyendas mientras los niños se apretujan con sus ojos dilatados y el mate con tortilla circula de mano en mano.
Así es Empedrado. Así lo he conocido y vivido y así será por mucho tiempo.
| Fuente : |
Libro "Imágenes de Empedrado" |
| Autor : |
Manuel Arellano N. |